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Las proteínas E1 y E2 del VHC son las que alteran estructuras del hepatocito

El virus de la hepatitis C, además de producir infección, daña el hepatocito y produce cambios estructurales y funcionales. Un equipo multidisciplinar del Hospital de La Princesa, de Madrid, ha descubierto la vía de entrada del virus, que se produce a través de las proteínas de superficie E1 y E2, que se pueden convertir en objetivos terapéuticos.

La infección por el virus de la hepatitis C tiene un efecto directo sobre el hepatocito. Un equipo multidisciplinar del Hospital de La Princesa, de Madrid, del que forman parte Ignacio Benedicto, Pedro Majano, Francisca Molano y Manuel López-Cabrera, de la Unidad de Biología, y Ricardo Moreno, de la Unidad de Hepatología, ha barajado la hipótesis de que el virus puede alterar su estructura, “lo que tendría efectos no sólo en la célula sino también en el órgano”, ha dicho Moreno.

Los hepatocitos participan en la formación de los canalículos y puede ser que en la infección por el VHC se produzca una desestructuración de los conductos biliares. Por eso, “hemos ido a la búsqueda de los cambios estructurales del hepatocito, para ver si se producen y si están implicados en la desestructuración de las uniones intracelulares estrechas, que, a su vez, se relacionan con el sellado de los canalículos”.

Majano ha recordado que “este proceso lo vimos utilizando un sistema celular que permite expresar todas las proteínas del virus y alternativamente un sistema de infección con partículas virales. Por eso, pudimos determinar que las estructuras y la funcionalidad de las uniones intracelulares estrechas están alteradas en las células infectadas por el VHC”.

El trabajo, que se publica en Hepatology, se ha efectuado en líneas celulares donde se expresan todas las proteínas del virus C y se ha visto por técnicas de inmunocitoquímica que la localización de las proteínas de las uniones está alterada en las células que expresan todas las proteínas virales. Simplemente son un grupo de proteínas que forman parte de la envuelta del virus. Son las que forman parte de la alteración de las estructuras.
Por su parte, López-Cabrera ha aclarado que son las proteínas de la envuelta E1 y E2, que se encuentran en la superficie de la envuelta del virus, las responsables de la alteración de las estructuras.

Los investigadores han comentado a Diario Médico que las alteraciones provocadas por el virus podrían explicar algunos de los síntomas observados en pacientes trasplantados en los que el tratamiento inmunosupresor provoca un aumento de la replicación viral. “Nuestra hipótesis sostiene que la desestructuración de las uniones intracelulares estrechas podría ser uno de los sistemas que emplea el virus para facilitar su salida de la célula e infectar a las células vecinas”.

También se ha demostrado que existe una interacción entre la proteína E2 de la envuelta viral y la ocludina, que también se localiza en la membrana celular. El trabajo ha servido como base para estudios que ya ha puesto en marcha el citado grupo, que tienen como objetivo demostrar que la ocludina es esencial para la entrada del virus al interior celular, lo que abre una posible vía para tratar de evitar la entrada del virus en el interior del hepatocito.

En el trabajo también han colaborado miembros del Ciber de Enfermedades Hepáticas y Digestivas, así como Rafael Aldabe y Jesús Prieto, del CIMA de la Universidad de Navarra.

Células infectadas

En las imágenes se observa un grupo de células infectadas por el virus de la hepatitis C (en rojo) y se puede apreciar una acumulación anómala de ocludina en el interior celular (verde). Por el contrario, en las células no infectadas la ocludina se localiza en las zonas de contacto entre células adyacentes (marcaje verde a modo de malla).

Clara Simón Vázquez 05/12/08  Diariomedico.com